martes, 15 de enero de 2013

Por una Geografía y un sistema nuevo....


La Geografía Chilena Hoy:
“Crónica de una muerte anunciada”

Centro de Estudios Territoriales y Sociales (CETSO)
Valparaíso, Chile


Introducción

            En estos días de verano del año 2013, tan importantes para las Universidades Chilenas por el nuevo año académico venidero y por el recibimiento de una cantidad importante de estudiantes a las distintas casas de estudios tanto públicas como privadas (a estas alturas creemos que da lo mismo la diferencia, con tal todas lucran) por un lado, y por el otro a todos esos estudiantes, profesores-académicos, autoridades, que solo esperan el momento en que termine el proceso para comenzar sus anheladas vacaciones en algún país vecino o en alguna playa “top”, pero también debemos decir que por lo menos existe un grupo importante de
estudiantes, profesionales y académicos, que en esta época no va a la Universidad a darse una vuelta para demostrar que trabaja, o no está en su casa viendo el nuevo programa de este nuevo año o tampoco le está pidiendo dinero al papá o a la mamá para darse una vueltita por Machu Pichu, si no que está trabajando para poder pagarse la matricula y mantenerse durante el año, o estudiando y leyendo para renovar conocimiento y realizar un nuevo proyecto y realizar una buena asignatura, o simplemente está pensando en cómo la burocracia universitaria y esta nueva fachada de universidad pública y comprometida con un carácter crítico no es más que eso, una fachada que debe cambiar para dar paso a nuevas ideas y pensamientos.

            ¿Por qué comenzar con estas palabras un documento que debería de hablarnos de Geografía? porque es la principal piedra de tope del trabajo académico, político e ideológico en nuestras Universidades, es el principal carácter que esta asumiendo hoy la universidad pública, mostrando una cara que no es la más amigable cuando nos toca estar adentro y tratando de transformar el conocimiento para volcarlo hacia nuestro pueblo, hacia nuestra gente.  La Universidad se ha transformado en el principal planten de reproducción de un conocimiento tecnificado, al servicio de una clase y en busca del perfeccionamiento de sus estudiantes para ser “profesionales-individuos” y no para ser profesionales con un carácter social y con un compromiso importante de las problemáticas sociales.  La universidad es marketing, la universidad pública hoy es reproducción de individuos para el sistema económico, y no el trabajo colectivo de una educación comprometida y critica frente a los intereses de los poderosos. La Geografía es tan sola una más de las disciplinas científicas que está en crisis, que tuvo un vuelco importante durante la dictadura y luego en la tan anhelada democracia, se consolido como la disciplina científica al servicio de los privados y militares, este texto resume de alguna forma esta: “crónica de una muerte anunciada”.

La Geografía raptada en dictadura

            Muchos de nosotros no vivió en carne propia lo que fue el gobierno de la UP o el no-gobierno de los militares, si no que nos toco conocer un Chile envuelto en un afán de mostrar de que todo estaba bien, de que el nuevo modelo económico establecido por los “Chicago Boys” (formados por los EEUU) era la esperanza para superar la supuesta pobreza y desigualdad social mostrada durante el gobierno de Allende y que la dictadura militar solo había sido un periodo de transición, de paso de mando, para consolidar la verdaderas democracia. Se nos trató (y se sigue intentando) a la fuerza, de que olvidáramos lo que ocurrió durante 17 años, se redujo en los textos escolares el periodo de dictadura, o simplemente se dejaba para el ultimo capitulo en el periodo de Historia que al final el Profesor comprometido y critico no alcanzábamos a pasar (contal al final lo que siempre importa es lo  que diga la PSU), pero también se les olvido a todos los que trataron de realizar estos “simples” actos, que nosotros somos hijos de esas familias reprimidas, torturadas y marginadas durante un periodo de nuestra historia por el solo hecho de pensar distinto y de querer una verdadera sociedad igualitaria, pero también se les olvidó lo más importante: que la historia verdadera no está muchas veces en los libros sino, que la historia está en cada persona y en cada grupo, que la historia se puede contar sin permiso y que es mucho mas enriquecedora que la que se trata de contar en el “Frías Valenzuela”.

            La Geografía no escapa de este “cuento”, si no que se transforma en una más de las tantas historia no contadas en esta sociedad Chilena, tan abierta y que ha superado todo, en estas Universidades que no tiene ningún atisbo de esa dictadura (salvo por algunos académicos y autoridades que por decretos emanados por ese periodo siguen en nuestras casas de estudios y en la misma Geografía, que siguen con el mismo carácter dictatorial tan representativo de “ese” periodo de la historia), y que tiene mucho que contar.

            La Geografía tiene una historia particular de relatar que no parece extraño hasta cuando entendemos o maduramos el alcance estratégico real de esta disciplina social, de cómo paso en la Universidad de Chile de pertenecer a la Facultad de Ciencias Sociales a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, o de ser cerrada en el Pedagógico de Valparaíso de la Universidad de Chile (hoy Universidad de Playa Ancha y Universidad de Valparaíso) para ser reabierta en los 90´ y de cómo también toma un vuelco teórico y epistemológico en muchas casas de estudios de nuestro país, como en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Parece un poco extraño cuando se habla de que la Geografía es una Ciencia Social desde el siglo XX, pero que de las 9 Universidades Chilenas que imparten esta carrera en 6 se encuentre en Facultades de: Urbanismo, Arquitectura, Recursos Naturales, Ciencias Exactas y Naturales (UPLA, UCHILE, PUCV, UdeC, UCT, UAustral) y en solo 3 en Facultades de Ciencias Sociales o Humanidades (UAHC, UAH, PUC). Pero ¿Cuál es el problema de esto?, y es lo mismo que nos preguntamos muchos de nosotros antes de formar este centro de estudios, y creemos que la respuesta es la importancia que tiene hoy el concepto de espacio, territorio y lugar para los intereses de los empresarios de nuestro país y que ha llevado a tecnificar nuestra disciplina, alejándola de su carácter social, y poniendo su carácter estratégico en manos de los privados y militares.

Los primeros desencuentros académico: de la rebeldía callera a la construcción colectiva

            Cuando algunos de nosotros leímos las obras de Ives Lacoste La Geografía un arma para la guerra” o “Espacios del capital” de David Harvey o “Metamorfosis del espacio habitado” o “Por una Geografía nueva” de Milton Santos, nos dimos cuenta de que nuestro trabajo social en sectores populares con talleres de niños, comités de allegados, colectivos estudiantiles, pueblos originarios, etc. tenía algún sentido con lo que estudiábamos, que la Geografía descriptiva que nos enseñaban en el colegio y en la Universidad no tenía nada que ver con la que construían los pueblos y que se hacia día a día por nosotros mismos, de que la geografía tenia relación con la Sociología, la Economía, la Demografía, Derecho, etc. y que cada una de estas disciplinas hacia resistencia intelectual e ideológica (desde la teórica crítica, radical y social)  al sistema capitalista.

            Tengamos claros eso sí, que la Geografía no es la respuesta a la solución de las desigualdades impuestas por el sistema, si no que es tan solo la disciplina que elegimos para tener un mejor pasar y que de alguna forma la podemos utilizar para generar resistencia y puede ser una herramienta importante, y que la respuesta a nuestras rebeldía se encuentra en proyectos políticos concretos que asumen el cambio de raíz del sistema capitalista.

                La Geografía Chilena hoy se encuentra “raptada” por los militares en el Instituto Geográfico Militar (IGM), limitando el acceso a cartografías y tecnología para el desarrollo Científico y el Ordenamiento Territorial que aporten a disminuir las desigualdades territoriales en nuestro país y científicamente “reprimida” por la Sociedad Chilena de Geografía (SOCHIGEO), la cual se reúne una vez al año para realizar su congreso nacional e internacional para discutir bajo los parámetros de una elite intelectual, donde se exponen trabajos que la mayoría de la gente no leerá por su acceso o por su preparación (contexto cultural), e incluso que nunca leerá otro Geógrafo, así se utilizan estas investigaciones para subir en el escalafón institucional o sea se escribe para la institución.

            Las investigaciones hoy carecen de dialogo, falta la retroalimentación entre pares (mismos Geógrafos) y la comunidad, a través de metodologías como la investigación acción-participativa, transformándose las investigaciones universitarias en un diálogo de sordos y en una lucha de egos. Los encuentros de Geografía se han transformado en encuentros para escucharse a sí mismos, muchas veces usando un vocabulario ampuloso, apabullante y críptico, cuyo objetivo en el fondo es evitar el dialogo y la crítica.

            Es a partir de estos hechos que la construcción de una Geografía nueva en Chile se abre paso desde algunos espacios prematuros pero comprometidos con las problemáticas sociales de los pueblos, como es el Colectivo de Geografía Critica Gladys Armijo, el cual lleva el nombre de la emblemática, luchadora y consecuente Geógrafa de la Universidad de Chile Gladys Armijo (QEPD) y nuestro Centro de Estudios Territoriales y Sociales (CETSO) en Valparaíso, también rescatar el trabajo de varios Geógrafos que consecuentemente construyen o construyeron una Geografía distinta, especialmente a la ya nombrada Prof. Gladys Armijo, al Prof. Joaquín Gallastegui, al Prof. Miguel Villa, y a tantos otros que siguen trabajando desde la Geografía para cambiar este sistema de opresión, construyendo muchas veces desde la vereda del frente.

Reflexiones finales

                Los geógrafos deben participar más activamente en medios de comunicación y de publicaciones no académicas y su participación más activa en actividades sociales y políticas. Se debe cambiar la forma de entender la Geografía y cambiar la imagen pública, reconocer su importancia en todos los niveles sociales y políticos como una disciplina práctica. Entender que “son las personas las que crean sus propios entornos y no podemos conocer estos entornos independientemente de la construcción humana”.

                Una de las características más sobresalientes de la práctica geográfica es la aceptación cada vez más fuerte de la diversidad inherente a la disciplina. No debe rechazarse ningún aspecto o paradigma, sino que tienen que convivir, es decir, no debe uno anular al otro, sino que reconocer su deficiencia y aportes.

            Lamentablemente entre los paradigmas se hablan lenguajes totalmente diferentes y dispares: “Los geógrafos humanos piensan que sus colegas físicos son ingenuos en materia filosófica; los físicos piensan que los geógrafos humanos carecen de rigor”. El riesgo que se corre por uno y otro lado es la posible pérdida de la unidad geográfica, llegando a aparecer como disciplinas separadas entre sí. Unos buscan la verdad a través de la explicación o causalidad y otros a través de la verdad de la comprensión o interpretación.

            Para los geógrafos físicos el espacio sigue siendo el euclidiano tridimensional, en cambio los geógrafos humanos, el espacio es una construcción social. Lamentablemente, en las Ciencias Sociales y las Humanas, los geógrafos han desempeñado un papel insignificante en los debates filosóficos contemporáneos relacionados con la naturaleza del espacio. Han sido los filósofos como Lefebvre y teóricos sociales como Giddens los que han redescubierto, en cierto sentido, la importancia del espacio en la sociedad humana. Por parte de los geógrafos físicos los debates de la naturaleza del espacio son los astrónomos y los físicos los que se han preocupado del entendimiento del espacio.

            En las décadas de 1980 y 1990 los Departamentos e instituciones se evalúan cada vez más en términos de generar ingresos, en detrimento de la preocupación por la calidad de la investigación. El cambio de rumbo hacia la obtención de subvenciones externas y la realización de estudios aplicados supone que las investigaciones se orientarán cada vez más hacia el  mantenimiento y apoyo del sistema social, que sufraga los gastos, y no hacia investigaciones que saquen a relucir las contradicciones que existen en dicha sociedad.

“La” Geografía oficial tiene objetivos claramente políticos, económicos del sistema neoliberal y capitalista, en otras palabras es el espacio de la institucionalidad, “la de los grandes hechos y procesos”, niega la existencia de otras geografías como es la de los ciudadanos y comunidades en su cotidianidad, las geografías locales, las geografías de las minorías y de la exclusión. Es el espacio negado y descentrado de los científicos teóricos y no los espacios vividos. Es la geografía del poder, de los ganadores.

                        Debemos reconocer que no sólo hay una Geografía Universal, la Geografía del Norte que es de donde viene los adelantos tecnológicos, sino que debemos pensar que existen una serie de Geografías locales ( de ahí, la Dualidad del neologismo de “lo Glocal”). Debemos conocernos social, política y económicamente, es decir, reconocer la cultura de América Latina, mirar el mundo desde una visión contextuada, tanto espacial como históricamente. Es así como debemos reconocer grandes pensadores que nos representan como son Martí, Bolivar (Política), Mariategui (Filosofía), , Milton Santos (Geografía), Borges (Literatura), Andrés Bello y Paulo Freire (Educación) e incluso Allende y Ernesto Guevara, y otros tantos que nos representan como pensamiento latinoamericano, que son las bases desde donde debemos mirar el resto del mundo, es decir, desde nuestra cultura, desde nuestro acervo identitario, desde nuestra realidad buena o mala, donde incluso el marxismo es visto y ha sido aplicado de otra manera (recordemos que el marxismo original tiene unas bases eurocéntricas y América no sobrepasa los 200 años de existencia).
           
            Recordemos que tanto la Historia como la Geografía aparecen como disciplinas sistematizadas y en la Educación como saberes nacionales y “nacionalizadores” de la cultura del Occidente liberal del siglo XIX. Es decir, es un instrumento en la formación de la identidad de los Estados nacionales y su prolongación en sus colonias, como elemento para reafirmar y fomentar la identidad nacional, de ahí que aún se use “un vocabulario patriótico y un discurso de nacionalización del pasado y del territorio con instrumentos tales como manuales escolares, la cartografía, los libros de monumentos y paisajes, los relatos de costumbres, etc.” (Pérez Garzón). Es decir, tuvo y sigue teniendo un sesgo “ideológico”. Tanto la Historia como la Geografía se ha transformado en “traductores del poder” (Juan Sisinio Pérez Garzón). Si la Historia y la Geografía han servido, en gran medida como fuente de legitimación del poder, también puede ser a la inversa, de crítica y de contrapoder.

Esperamos que se sumen a esa lucha, a esa trasformación y a ese trabajo colectivo por transformar la sociedad y construir una Geografía del Sur.

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